viernes, 12 de diciembre de 2014

ESCENA 4: Debajo de un puente hay un caimán verde

María y José llevaban ya unas cuantas horitas de viaje, rumbo a Belén para comprar una cuna en la semana fantástica del mercado. Ella, embarazada a punto de salir de cuentas, montada en su mula Batman, él, a pie.

M- Estoy cansada de tantas horas en la mula...
José- Podría ser peor... como ir descalzo por la nieve a pie...
 Iban con esas disertaciones y otras más interesantes y apasionados debates sobre si Kant o Hegel, Casillas o Navas, Metro o Autobús o "¿aceitunas en la mortadela, placer de gourmets o guarrería para niños chicos?" cuando...

¡Ahí va!

¡vaya PEDAZO DE COCODRILO hay en el puente que tenemos que cruzar sí o sí!

 No podían pasar bajo él. No podían pasar sobre él. No podían rodearlo... por lo tanto la solución era...

¡¡¡LUCHA A MUERTE!!!

EA!! EA!!! tusooooo tuuuuuuuuuuuuso




mierdaaaaa

Coñoooooooo


AAAAAAAAAAAH

- ¡José!
- ¡Socorro!
 Y de repente, un héroe inesperado...



- Huye, cocodrilo, ¡huye cobarde!

- María, José. ¿Estáis bien?

- Yo sí, pero José... buaaa buaaa. ¡Está herido!
- Tendremos que buscar ayuda. Pero vamos. No podemos quedarnos aquí. 

- ... uf, pues sí. Ir descalza es más coñazo que ir en la mula. 
... La mula no se llamaba Batman por capricho...

CONTINUARÁ

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